lunes, 16 de septiembre de 2013

Transfusión Sanguínea

La transfusión de sangre es un procedimiento médico que consiste en hacer pasar sangre o alguno de sus derivados de un donante a un receptor para reponer el volumen sanguíneo, mejorar la hemoglobina y la capacidad de transporte de oxígeno y otras sustancias, corregir los niveles séricos de proteínas o para compensar un déficit de los componentes de la sangre.

La transfusión de sangre está indicada para el tratamiento de pacientes que, en un momento determinado, presentan una carencia de componentes sanguíneos que no puede ser sustituida por otras alternativas. Por ejemplo, algunos pacientes con cáncer pueden necesitar transfusiones de concentrados de hematíes o de plaquetas porque durante la quimioterapia la médula ósea puede perder temporalmente la capacidad de fabricar nuevas células sanguíneas. O personas con hemofilia, una enfermedad que afecta a la capacidad de la sangre para coagularse, necesitan plasma o los factores de coagulación contenidos en el plasma para favorecer la coagulación y prevenir posibles hemorragias internas.

Indicaciones para la Transfusión
  • Transfusión de concentrados de hematíes
Las transfusiones de hematíes están indicadas para corregir los síntomas derivados de un déficit en la capacidad de transporte de oxígeno a los tejidos debido a anemias crónicas sintomáticas no corregibles por otros medios terapéuticos. También está indicada la transfusión de hematíes, asociados a otros hemoderivados, en pérdidas moderadas o agudas de sangre.

En general, la decisión de transfundir hematíes debe tomarse de manera individualizada para cada paciente ya que, aunque la concentración de hemoglobina es el indicador más usado para valorar su transfusión, existen otros factores como los mecanismos de compensación del propio paciente o las enfermedades de base que influyen en la decisión.

La administración de un concentrado de hematíes en un adulto puede aumentar el valor de la hemoglobina en sangre de 1 a 1'5 gramos por decilitro y el hematocrito en un 2 ó 3%.

  • Transfusión de plaquetas
La transfusión de plaquetas se usa terapéuticamente en enfermos con hemorragia por trombopenia o con trastornos funcionales de las plaquetas. También se pueden transfundir para prevenir posibles hemorragias, por ejemplo, antes de una intervención quirúrgica o, en enfermos de cáncer, después de la quimioterapia.

La dosis a transfundir para un adulto suele ser una unidad, si ésta procede de aféresis, o una mezcla de plaquetas (pool), que normalmente se obtiene de 4 ó 5 donaciones de sangre total; y que habitualmente se administra cada 24/48 horas en profilaxis, o justo antes de una cirugía en el caso de intervenciones quirúrgicas.
  • Transfusión de plasma fresco congelado
Su transfusión está indicada en pacientes con sintomatología hemorrágica y alteraciones de las pruebas de coagulación, circunstancias que pueden concurrir en los trasplantes de hígado, en las cirugías extracorpóreas, en transfusiones masivas, y otras, que deberán ser valoradas individualmente.

Dada la presencia de isoaglutininas de grupo ABO, el plasma a transfundir debe ser compatible con el grupo del receptor. Además, salvo en casos puntuales, es preferible el uso de sus derivados (albúmina, inmunoglobulinas, factores de coagulación, etc...) obtenidos en forma purificada, concentrada, inactivados frente a virus potencialmente contaminantes, y con posibilidades de dosificación precisa; ya que son más eficaces y seguros para la mayoría de las indicaciones.

http://www.granada-almeria.org/actividad/transfusion-sanguinea

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